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jueves, 20 de mayo de 2010

Mis NO nuevos zapatos

En esta entrada os quiero hablar de un amor imposible que nada tiene que envidiar al Romeo y Julieta de Shakespeare. ¿Estáis preparados para la mayor historia de amor jamás contada?... Allá va...

Un día, como cualquier otro, decidí entrar en mi tienda fetiche con la única pretensión de ir echando un vistazo a las nuevas prendas que van llegando. Hacía un par de semanas que no me acercaba y comenzaba a tener un irremediable mono de refrescar mi mente con cosas nuevas que, en ocasiones, me ayudaba a recordar prendas que yacen olvidadas y que tras la visita de rigor a mi tienda, cobran un nuevo sentido para mí.

Allí estaban ellos, de color cámel, con un cordon que sube tiernamente por el empiene del pie hasta el tobillo sujetándolo con fuerza y con dulzura. Con una elevación de unos 10 centímetros pero con la comodidad que aporta una cuña... Allí estaban... Yo me acercaba lentamente a ellos, con la mirada fija, con sudoración y aumento del ritmo cardíaco... Me había enamorado.... Cuando me acerqué a la estantería...¡oh, casualidad del destino! fui a coger justo el par de mi número (41) que no se suele prodigar mucho por las estanterías de mi tienda fetiche, viéndome obligada en la mayoría de los casos a pedirlos a los amables responsables de la tienda:D


Y cuando mis pies los rozaron por primera vez... pude sentir un cosquilleo en el estómago, miles de mariposas que revoloteaban de un lado a otro y que me susurraban al oído: "han de ser para tí, llévatelos, son tuyos... combinables, cómodos, elegantes... llévatelos"


Y entonces llegó ella, la malvada crisis, aquella que me obliga a tener que moderarme, aquella que hace que mi monedero tiemble a fin de mes (y también a mediados...)... Ella que me alejó irremediablemente de ellos y que me partió el corazón.

Esta es la historia de un amor imposible, pero de un amor completamente correspondido.

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